Como introducir el huevo en los bebes

Introducir el huevo suscita muchas dudas ya que es uno de los alimentos que más alergia produce.
En este artículo os contaré cuándo y cómo debéis empezar, qué aporta el huevo a los niños y qué partes son más alergénicas.
También os daré unos apuntes para que sepáis traducir los números de la cáscara y cómo conservarlos.
¿Cuándo y cómo hacer la primera papilla de huevo?
A los 9 meses y medio podemos empezar a introducir el huevo
en la dieta del bebé. Aunque el pediatra determinará por el historial
del niño si hay que retrasarlo (por alergias anteriores o paternas).
El huevo debe hervirse de la siguiente manera. Se introduce en agua fría y cuando empiece a hervir se cuentan 8 minutos exactos, así se evita la sobrecocción de la yema. Cuando se pone de color verde es porque hemos sobrepasado el tiempo y eso hace que el huevo tenga un olor y sabor desagradables. Es importante no dar nunca huevo crudo al bebé, ya que corre el riesgo de contraer alguna infección como la salmonelosis.
Las cuatro primeras veces que se da huevo al bebé, hay que incorporar media yema al puré de verduras (por ejemplo calabacín o judía verde, patata, calabaza o zanahoria y aceite de oliva).
Este puré se debe dar 1 vez a la semana y al mediodía para poder controlar la tolerancia de la yema. Como solo pondremos media yema, si hay alguna reacción digestiva o alergia, será mínima.
Cuando el bebé ya se ha tomado los primeros 4 purés, se puede introducir la yema entera dos veces a la semana. Se puede incorporar a las papillas de cereales de la noche o a la papilla de verduras.
Es muy importante que la clara del huevo no la introduzcáis hasta los 12 meses.
A partir de los 12 meses las posibilidades con los huevos son infinitas. Hervido, poché, rellenos, en tortilla, postres… ¿Habéis probado las natillas de Ana María? ¡Deliciosas!
¿Qué les aporta el huevo?
El huevo es el alimento proteico por excelencia, proporciona una proteína de alto valor nutricional ya que contiene todos los aminoácidos esenciales.
La clara está formada básicamente por agua y proteínas, en cambio la yema es rica en grasa y colesterol. Sin embargo, como dijimos en el artículo del colesterol infantil, el huevo es rico en lecitina y ésta hace que la grasa y el colesterol que contiene se emulsionen y se absorba una cantidad mínima.
La yema también es rica en minerales como el hierro, el fósforo y el zinc y rica en vitaminas A y D.
Alergia al huevo.
La albúmina de la clara es el componente más alergénico del huevo.
Sin embargo, hay niños que pueden ser alérgicos a la yema y a la clara o solo a una de ellas. Por esta razón, se debe hacer la introducción del huevo lentamente.
La alergia se suele presentar alrededor del primer y segundo año de vida. Aunque hay una buena noticia y es que casi siempre, esta alergia desaparece a los 3-4 años. Es importante, mientras dure la alergia excluir totalmente los huevos y sus derivados (flanes, bizcochos, bollería…).












